miércoles, 9 de junio de 2010

31 El Universo está vacío





Entrevista al astrofísico y cosmólogo español Eduard Salvador de 47 años. Catedrático de Física, Astronomía y Astrofísica en la Universidad de Barcelona, que comenzó a estudiar conjuntamente Filosofía y Física. La Física le dio tanto trabajo que se concentró en ella. No se arrepiente porque cada día sabe nuevas cosas.
- Este verano vi una estrella que parpadeaba. ¿Qué era?
- Todas las estrellas parpadean un poco, por las perturbaciones atmosféricas.
- Ésta parpadeaba mucho.
- Entonces era un avión.
- ¿Descartamos la nave alienígena?
- El científico no debe descartar nada.
- ¿Hay vida inteligente ahí afuera?
- Seguro. Si las condiciones para que surgiera se dieron aquí, ¡seguro que se dan en otras partes!
- ¿Dónde?
- En otro sistema solar. En nuestra galaxia hay 100.000 millones de estrellas como el sol. La más cercana está a mil años luz de aquí. Allí podría haber vida inteligente. Lo increíble es que si ahora captásemos un mensaje enviado desde allí, nuestra respuesta tardaría mil años en llegarles a ellos enviándola a la velocidad de la luz (distancia que recorre la luz viajando a 300.000 km. por segundo).
- ¡Qué lejos está todo en el Universo!
- Nuestro sistema solar está casi en un extremo de nuestra galaxia, llamada Vía Láctea y el otro extremo está a 100.000 años luz.
- Pero, ¿cuántas galaxias como la nuestra hay por ahí?
- Millones, que a su vez se agrupan entre ellas formando Cúmulos de Galaxias.
- Parece el juego de las muñecas rusas.
- El Universo es como una esponja marina muy ligera y porosa: un tejido formado por Cúmulos de Galaxias conectados entre sí con filamentos, con sus pasadizos, huecos...
- ¿Y qué hay en los huecos?
- Nada. Y hay más huecos que materia. Materia hay poquísima. ¡El Universo está prácticamente vacío!
- O sea que la materia está en minoría, vaya…
- Y de esa materia, sólo una décima parte es visible. El resto es materia oscura.
- ¿Materia oscura?
- Sí. Sabemos que está ahí, pero no se deja ver. Y, de esa materia oscura, parece que la mayoría es materia exótica.
- ¿Exótica?
- Un tipo de materia que desconocemos. En resumen: la materia "normal" es una décima parte de toda la materia del Universo.
- No se quejarán ustedes, los astrofísicos: tienen ahí mucho por descubrir...
-Y vamos rápido. Nuestro concepto del Universo es cosa de los últimos cien años. Hace un siglo no sabíamos ni que existían las galaxias ni cómo funcionaban las estrellas (por energía nuclear), ni cómo empezó todo...
- ¿Y cómo empezó todo?
- Hace 14.600 millones de años, con el "Big Bang": una súbita expansión del Universo, en la que...
- Un momento: antes de eso, ¿qué había?
- No había "antes", porque no había tiempo. El tiempo empezó junto con el espacio.
- Es difícil de entender...
- Es como si viajaras siempre hacia el norte, al llegar al Polo Norte, no puedes ya seguir yendo hacia el norte, ¿no? Con el tiempo pasa igual: sólo podemos retroceder hasta el "Big Bang".
- Buen símil, pero...
- En todo caso, no sabemos nada de "antes" del "Big Bang".
- Sigamos con lo que sabemos, pues.
- La expansión liberó energía que se enfrió y se convirtió en partículas materiales: quarks, leptones..., que siguieron expandiéndose y enfriándose. A medida que se enfrían, se agregan los quarks convertidos en hadrones; los hadrones (protones y neutrones) en núcleos...
- Y ya tenemos los átomos.
- Los núcleos aparecen entre un 1 y 3 minutos después del "Big Bang". Los primeros átomos se forman 200.000 años después, cuando esos núcleos atrapan electrones.
- ¿Átomos de qué?
- De hidrógeno, el 90 por ciento. El resto, de helio. Esos átomos forman nubes de hidrógeno y helio. Esas nubes colapsan sobre su propia fuerza de gravedad. Resultado: las Galaxias.
- ¿Qué dice Dios de todo esto?
- A medida que avanza, la ciencia va arrebatándole a Dios sus obras, ya ve.
- Le queda ser creador del "Big Bang", ¿no?
- Siempre queda la posibilidad de creer en Dios, e incluso en que Dios sea el Universo. Despreocupado de nosotros, en todo caso.
- Estábamos en las galaxias...
- El gas se fragmenta dentro de ellas y se dan colapsos menores similares, originándose las estrellas.
-¿Siguen hoy formándose estrellas?
- Sí. El proceso continúa dentro de las galaxias. A su vez, las galaxias están agrupándose en Cúmulos de Galaxias.
- Y la expansión inicial, ¿continúa?
- Sí. Y no se hace más lenta ¡sino que se acelera! Se expande cada vez más rápido.
- De seguir así, ¿adónde iremos a parar?
- A un Universo cada vez más diluido y frío. La materia se convertirá en radiación, la energía de los fotones será cada vez más débil...
- Y, al final, ¿qué?
- Quedarán unos fotones cada vez más separados. Solitarios. Tristes. Un universo aburrido. Si no hay interacción, no hay nada.
- ¿La muerte?
- La muerte térmica, le llamamos. Sólo quedará una radiación infinitamente fría.
- Y... ¿Y después?
- Podemos hacer ciencia ficción. ¿Quiere?
- ¡Adelante!
- Quizás haya una interacción insospechada, aletargada, que se manifieste súbitamente y genere otro "Big Bang", otro universo.
- Nuestro Universo, pues, podría ser también hijo de otro.
- Quién sabe. También podría haber universos paralelos, sin relación causal entre sí. Nuestro Universo podría ser sólo un grano de arena entre millones de universos.

martes, 8 de junio de 2010

30 Cada uno un mundo





Los resultados que obtenemos en nuestras vidas (trátese del ámbito profesional, familiar o cualquier otro) dependen de las acciones que somos o no somos capaces de emprender. Son nuestras acciones las que definen nuestros logros, la calidad de nuestras vidas e incluso, el tipo de persona que somos. Desde esta perspectiva, por lo tanto, resulta decisivo entender qué es lo que nos hace actuar de una u otra manera. En verdad la forma como actuamos depende del tipo particular de observador que somos puesto que cada persona frente a una misma circunstancia actúa de manera diferente. Conociéndoel tipo de observador que una persona es, es posible anticipar la forma como actuará.

Nuestro mundo es el mundo que observamos y como cada individuo observa el mundo de manera diferente, entonces el mundo de cada uno es un mundo diferente. No hay un sólo mundo sino tantos mundos como observadores. Una vez que aceptamos la idea de que somos observadores diferentes, cabe entonces preguntarse sobre los factores que nos hacen observar el mundo de distinta manera ¿Qué hace que ésto suceda? Cada individuo observa el mundo bajo tres dominios: el cuerpo, la emocionalidad y el lenguaje.

El cuerpo: La especial biología de cada uno, los rasgos propios de los órganos sensoriales y del sistema nervioso hacen que los sonidos que escuchamos, los colores que percibimos, gatillen en forma diferente la estructura biológica de cada uno, constituyéndonos en observadores diferentes.

La emocionalidad: Distintas emociones nos predisponen a observar con atención ciertos eventos y a no observar otros. Las emociones colorean nuestras observaciones de manera diferente. Un mismo hecho podrá ser observado de manera muy distinta si el observador se halla alegre o si se halla triste, si se halla emocionalmente relajado o tenso, si se halla confuso o asombrado, si se siente seguro o inseguro, etc. Todas nuestras observaciones se producen en un determinado espacio emocional que las afecta..

El lenguaje: Sin disminuir la importancia de los dominios anteriores, es aqui donde encontramos una de las fuentes más ricas de nuestras diferencias individuales. Por ser nosotros una especie dotada de una capacidad particular para el lenguaje, ello hace que las diferencias individuales entre los seres humanos sean mucho mayores que las que encontramos en otras especies. Cuando hablamos de cómo el lenguaje nos constituye en observadores diferentes podemos distinguir al menos tres factores que inciden en ello: las diferentes distinciones que hacemos de las cosas, los juicios que hacemos de ellas y las narrativas.

Aunque el título de este mensaje pareciera una perogrullada, una obviedad; lo patético del caso es que pese a haber escuchado desde pequeños que cada uno es un mundo diferente; somos intolerantes la mayoría de las veces con los pensamientos de los demás, pretendiendo que todos vean las cosas como nosotros las vemos; en el el hogar, en el trabajo, en todo nuestro entorno hay ausencia de respeto mutuo, incapacidad de aceptar al otro como diferente, legítimo y autónomo, causándo a nuestro prójimo y a nosotros mismos, malestar psicológico, tensión, depresiones, por los enfrentamientos y las tiranteces que esto provoca. La intolerancia en todos los campos es el mayor mal de la sociedad actual.

29 Valorar la Vida - Video






lunes, 7 de junio de 2010

28 Medicina Alternativa y CURACION





Desde sus inicios el hombre siempre quiso defenderse de la enfermedad recurriendo a todos los medios que se le ofrecían. Posiblemente los "cuatro elementos" de la ciencia antigua (tierra, agua, fuego y aire) constituyeron la base de la más remota terapéutica. Pese al prodigioso avance de la ciencia y la tecnología y, en consecuencia, de la medicina, no son los sistemas o métodos como tales los que curan al enfermo, sino la reacción del sistema inmunológico de su propio organismo. Desde los albores de la Humanidad han existido curanderos y médicos que sanaron con y sin drogas, viéndose en la historia de la medicina el más extraño desfile de métodos y sistemas. Además de la medicina alópata, la oficial y universalmente aceptada, se encuentra la homeopatía, el naturismo, el magnetismo animal y mineral, la yerbatería, la digitopuntura, la acupuntura, la curación cuántica, la curación espiritual, la curación por radiaciones, por vibraciones sonoras, por colores (cromoterapia), por luz solar (helioterapia), etc., etc.; todas ellas englobadas en la llamada medicina alternativa.

En cuanto a la curación espiritual, dice el doctor Masaharu Taniguchi en su libro "Tu puede curarte a ti mismo":
"Hay ejemplos de curaciones que evidencian la actuación de procesos superiores en los cuales está involucrada la mente humana y extrañas fuerzas psíquicas y espirituales difíciles, si no imposibles, de explicar científicamente. Sin embargo las curaciones sobrenaturales y psíquicas no violan las leyes de la Naturaleza porque son leyes de categoría superior las que entran en operación. La mente subconsciente está conectada en su estrato más profundo con la Conciencia Universal y ésta a su vez con la conciencia superior del hombre. Las prevenciones fisiológicas y las condiciones químicas necesarias para reparar tejidos dañados y curar enfermedades orgánicas, se encuentran totalmente dentro del sistema corporal. En las curaciones que se describen como "milagrosas" se ponen en movimiento poderes ocultos en los niveles más profundos del cerebro humano que con su influjo, hacen actuar inteligentemente los procesos normales de terapia natural del cuerpo, que son las que finalmente producen la curación".

En un mensaje posterior se hablará sobre la "Curación Cuántica", uno de los descubrimientos más recientes donde lo físico y lo espiritual se entrelazan finamente.

domingo, 6 de junio de 2010

27 Neruda "Poema 10"






26 Centenario "Santa María de Iquique"








sábado, 5 de junio de 2010

25 MANIFIESTO - Revolucionario Siglo XXI

                                                                  








Por los claros signos evidenciados en las últimas décadas del Siglo XX, tanto en el campo de la ciencia como de la espiritualidad, el actual Siglo XXI se vislumbra como un siglo revolucionario que cambiará los rumbos del conocimiento y de las acciones de la Humanidad.

Para enfrentar con éxito los nuevos desafíos se hace necesario renovar la conciencia. De un tiempo a esta parte pareciera que la razón más que una facultad superior del hombre, se hubiera convertido, como decía G.Papini, en un mero diseño de argumentos estereotipados, simétricos; la filosofía, sólo expresiones dialécticas de ciertos hombres, pero en ningún caso la expresión unitaria de la sabiduría universal; la metafísica, sólo formulaciones diversas reducibles a un puro concepto místico. Da la impresión que todo se hiciera para justificar las necesidades de unos pocos, sus sentimientos y prejuicios, por eso hasta los principios considerados más inviolables se notan contradictorios.

Todo parece acomodado a los intereses personales o de grupo: eso está malo.... esto es bueno..., certidumbre por acá...error más allá..., verdad por este lado...falsedad por el otro... Esto inclina a pensar que la única realidad es la que vive cada uno ahora, en este momento. Que se hace necesario librarse de las costras de las ideas arcaicas y que cada uno, renovándose a si mismo, comience a respirar el aire puro de la libertad, que empiece a mirar las cosas desnudas de prejuicios, saboreando la sencillez del instante, aunque éste sea fugaz. Se hace necesario para enfrentar los nuevos tiempos que ya han comenzado, que cada uno libere su conciencia y crea en si mismo porque la necesidad de cambiar este estado de cosas es urgente. Hay que confiar en el propio valer y en el fondo de bondad de cada uno, en el Cristo interno que yace en la mente-corazón de todos. No existe otra forma de prepararse para los mundos que están por descubrirse, las verdades que han de revelarse, los muros que habrán de caer.

Convenzámonos que la única forma de renacer y abrirnos a un mundo nuevo es, como bien decía Giovanni Papini, quitándonos el manto de las religiones, la chaqueta de las filosofías, la camiseta de las doctrinas, la corbata asfixiante de los métodos tradicionales, los zapatos de la lógica y los calzoncillos de la moral. Se hace necesario rasparse la piel, limpiarse el alma, desinfectarse la mente, tirarse al agua pura y cristalina y volverse de nuevo niños, inocentes y naturales, tal como salimos del vientre de nuestra madre. Todo lo que nos cubre: costras, vestimentas, máscaras, son nada más que eso: costras, vestimentas, máscaras que artificialmente hemos recibido del mundo para mimetizarnos con el rebaño. Nos son nada substancial, no pertenecen a nuestra particular e íntima naturaleza, por eso es posible desintegrar las costras, sacarse las vestimentas, romper las máscaras, y quedar con el esqueleto desnudo, indestructible y esencial de la verdad interior, porque todo lo que hoy está cubriendo ese esqueleto es inesencial, relativo, transitorio, es sólo una caparazón de vanidad"

Tenemos la obligación de salir de nuestra condición de parásitos y vivir una vida esencialmente nuestra en lo sensitivo y social, lo que significa volver a nacer, transformarse en una nueva persona, alcanzando por primera vez el conocimiento intuitivo natural que nos brinda nuestra propia experiencia, sin cortapisas de ningún tipo. No el mero conocimiento intelectual que restringe a límites pre-establecidos, sino el amplio conocimiento que nos reconoce a todos como hermanos, hijos del mismo Padre, donde no hay diferencias sociales ni de credos religiosos, ni dogmas, ni doctrinas de hombres, fundando nuestro propio y auténtico lenguaje amasado en la fe, el amor y la esperanza.

De este modo las cosas adquirirán un nuevo y original sabor, otro sonido y tono, otro significado más personal, más íntimo y auténtico, y así cuando nos rodeen las sombras, hablaremos de luz, y cada vez que pronunciemos una simple palabra, como “mar”, por ejemplo, sentiremos un mar nuestro, no el mar que ven todos, ni el de las postales, ni el de los libros, sino “nuestro” mar, el que saboreamos hoy, despojado de toda valoración o sentimiento ajeno a nosotros, un mar singular, diferente cada día.

No es posible que nuestra fuerza interior sea tan pobre, que esté tan empequeñecida como para sentirnos, por comodidad, conformes con todo lo que se nos da ya digerido, porque es una tradición, una costumbre compartida por décadas por todos. No es posible seguir aceptando un mundo cuyos ideales, preceptos y principios morales más socorridos se acomodan todos a los intereses imperantes. Es urgente construir una realidad diferente, más transparente, más original, más nuestra. Reaccionar contra los hábitos, las ideas inductivas, contra lo fijo, lo estandarizado, lo regular. Contra todas esas cosas futiles de lo tradicional, la lógica mundana, la ética interesada, las normas estereotipadas de comportamiento, los fetiches religiosos, los métodos prudentes, las virtudes de clase media, la publicidad engañosa y las creencias insensatas.

La palabra que se ha de pronunciar es LIBERACIÓN, liberación de todas esas esclavitudes, de ayer y de mañana, de todo los que nos mantiene atados al materialismo consumista imperante que nos impide despegar y alzar la vista hacia lo superior. El cambio de sentido que se le quiera dar a la vida no puede ser parcial; siendo el hombre un ser integral constituído por elementos físico-químicos, anatómicos, fisiológicos, intelectuales y metafísicos; que se desenvuelve en un mundo afectado por lo moral, artístico, religioso y social, su renovación deberá ser total. No se puede hablar de auténtico desarrollo humano, si no se provoca un mejoramiento paulatino de todas las facultades, tanto físicas, como intelectuales y espirituales. El cambio de nuestro mundo y del mundo en general está en nuestras manos.