sábado, 3 de julio de 2010

47 LOS CUATRO ENEMIGOS NATURALES DEL CONOCIMIENTO





1. EL MIEDO a quedarse solo, es el primer enemigo: Uno cuando comienza a aprender lo que es la verdadera realidad lo hace poquito a poco al comienzo, luego más y más, siempre que sus pensamientos no se desvíen y se diluyan en la nada. Lo que se comienza a aprender nunca es lo que uno ha imaginado, porque el conocimiento nunca es lo que uno espera, cada paso del aprendizaje es un un atolladero y se empieza a experimentar miedo, porque lo que se esta aprendiendo se contrapone en gran medida a lo convencional, a lo que se está acostumbrado, a lo que el resto sabe. El miedo entonces empieza a crecer sin misericordia, sin ceder y nuestro propósito altruista comienza a convertirse en un campo de batalla. Así comienzan los tropiezos con el primero de los enemigos naturales del hombre o la mujer que quieren adentrarse en el conocimiento de la verdadera realidad de la vida. Si el hombre o mujer, por miedo, huye del conocimiento, nunca llegará a ser un hombre sabio. Lo que si puede llegar a ser es un hombre o mujer superficial, vano, un engreído, un cobarde cualquiera o un maleante. Su primer enemigo habrá puesto fin a sus ansias de aprender, de superarse. Entonces lo primero que debe hacer un hombre para vencer su miedo es no huir. Se debe desafiar al miedo. Enfrentarlo hasta que el enemigo se retire. Esa es la forma como el hombre y la mujer comienzan a sentirse seguros de si mismos. Es la forma como su propósito se fortalece. Es imposible que un hombre o mujer que se ha abandonado al miedo durante años finalmente lo conquiste, porque el que se rindió al miedo durante tanto tiempo, nunca después lo enfrentará. El aprender le habrá asustado tanto que ya no volverá a hacer la prueba y se mantendrá en su ignorancia y superficialidad. Pero si trata de aprender durante años, desafiando a sus temores, terminará conquistando el miedo, porque nunca, en realidad, se había abandonado a el. La conquista o derrota del miedo es un momento gozoso. Habiéndolo vencido se estará libre de él por el resto de los días y se habrá adquirido una bienechora claridad mental. Una claridad que borrando el miedo le hara sentir que para él ya nada hay oculto.

2. LA CLARIDAD MENTAL, es el segundo enemigo: La claridad mental, tan difícil de obtener, dispersa el miedo, pero también enceguece al hombre, le induce poderosamente a no dudar de si mismo, dándole la seguridad de poder hacer cuanto se le antoje porque, según él, todo lo que ve, lo ve con claridad. Y esa claridad le da valor. Pero todo eso no es más que un error, una ilusión más, es como si viera algo en forma clara, pero incompleta. Si el hombre se rinde a esa ilusion de poder, habrá sucumbido a su segundo enemigo y se pondrá muy torpe para aprender. Se apurará cuando debiera ser paciente, o sera paciente cuando debiera apurarse. Tonteará tanto con su aprendizaje que terminará siendo incapaz de aprender nada. Su segundo enemigo habrá parado en seco sus intentos de hacerse sabio. En vez de eso se convertirá en un guerrero impetuoso o en un payaso. Pero cosa rara, la claridad mental que tan caro ha pagado, no lo regresará a la oscuridad y al miedo, ¡nó!. Conservará esa claridad mientras viva, pero ya no aprenderá ni anhelará nada más. Para evitar esa derrota el hombre debera hacer lo mismo que con el miedo: desafiar a su claridad mental y usarla sólo para ver y esperar con paciencia, y también para obrar con tino antes de dar otros pasos. Deberá pensar sobre todo que esa claridad mental que tiene es casi un error, hasta que llegue el momento en que comprenda que ella ya no es más un punto delante de sus ojos. Así el hombre habrá vencido a su segundo enemigo y llegara a una posición donde ya nada podra dañarlo. Esta posición no sera un error ni tampoco una ilusión; no será solamente un punto delante de los ojos. Esa posición será la del verdadero poder. Sabrá entonces que el poder tantas veces buscado, es suyo al fin. Podrás hacer con el lo que se le antoje. Pero habra tropezado con su tercer enemigo.

3. EL PODER, es el tercer enemigo: El poder es el mas fuerte de todos los enemigos y, naturalmente, lo mas fácil es rendirse a él. Después de todo el hombre o la mujer, llegados a este punto, es de veras invencible: como el es el que manda, empieza tomando riesgos calculados y termina reglamentándolo todo porque es el amo del poder. Un hombre en esta etapa apenas advierte que su tercer enemigo esta cubriéndolo con su manto, y de pronto, sin darse cuenta, habrá sin duda perdido la batalla. Su enemigo lo habrá transformado en un hombre o mujer cruel, caprichoso, que conservara siempre su claridad mental y su poder, pero asi vencido por su tercer enemigo, perderá el control sobre si mismo porque no sabe como ni cuando usarlo, muriendo sin haber aprendido nunca, realmente, cómo manejarlo. El poder habra sido sólo una carga sobre su destino.

La derrota a manos de cualquiera de estos tres enemigos es definitiva. Cuando uno de ellos vence, no hay nada que hacer. Si el hombre se ha rendido al poder, esta acabado, pero si el poder lo ciega solo temporalmente y luego el hombre lo rechaza, significa que la batalla sigue. Quiere decir que todavía esta tratando de volverse hombre sabio, porque un hombre o mujer sólo esta vencido cuando ya no lucha y se abandona. Para vencer a su tercer enemigo: el poder, el hombre tiene que desafiarlo intencionadamente. Tiene que procurar darse cuenta de que el poder que aparentemente ha conquistado no es en verdad suyo. Debe mantenerlo a raya minuto a minuto, manejando con tino todo lo que ha aprendido. Hombres y mujeres sólo alcanzan el punto en el que todo se domina, cuando son capaces de darse cuenta que sin control sobre si mismo, la CLARIDAD MENTAL y el PODER son peores que los errores de la ignorancia. Recién entonces comprenden cómo y cuando usar su poder, venciendo así a su tercer enemigo. Pero ya el hombre o la mujer, para entonces, quizás estará ya al final de su travesía por el camino del conocimiento y, casi sin advertirlo, tropezará con su último enemigo: la VEJEZ.

4. LA VEJEZ, es el cuarto y último enemigo. Este enemigo es el mas cruel de todos. Es el único al que no se puede vencer por completo. Es el enemigo que el hombre solo puede ahuyentar por breves momentos. La vejez es la época en que el hombre o la mujer ya no tienen MIEDOS, ya no tienen CLARIDAD MENTAL impaciente; es el tiempo en que todo su PODER esta bajo control, pero también es el tiempo en el que siente un deseo constante de descansar, de abandonar la lucha. Si se rinde por entero a su deseo de reposo y olvido, si se arrulla en la fatiga, habrá perdido el último asalto, y su enemigo lo reducirá a una debil criatura, porque su deseo de retirarse del campo de batalla habrá vencido a su CLARIDAD MENTAL, a su PODER y a todos los conocimientos y experiencias que posee. Pero si este hombre viejo se sacude el cansancio, y vive su destino cognoscente hasta el final, puede entonces ser llamado HOMBRE SABIO, aunque sea tan sólo por esos breves momentitos en que logra ahuyentar a este enemigo invencible. Esos breves momentos de claridad, poder y conocimiento, son suficientes.

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