miércoles, 21 de julio de 2010

56 Mensaje a la juventud del futuro






Los últimos descubrimientos de la ciencia a nivel cosmológico e infraatómico han puesto frente a la conciencia del hombre dos verdades indiscutibles: lo diminuto que es él como individuo ante el Universo y lo gigantesco como humanidad pensante (la "noosfera" de Teilhard de Chardín). Si el hombre se destruye a si mismo con procedimientos antibiológicos y antihumanos como el aborto, la esterilidad, la violencia, la discriminación, la guerra fratricida, etc., continuará hundiéndose en el inestable materialismo, frenando su desarrollo. La misma chispa espiritual que provocó el paso de cristal a protoplasma y de éste a protozoo y ser humano, está trabajando en la esfera mental de las nuevas generaciones para conducirla a la plenitud total. Es la juventud, la que tiene en sus manos la responsabilidad de modificar el paradigma del mundo unificando los diversos criterios del saber humano para que la inexorable evolución sea armónica y alcance feliz término. Como hombres del futuro, no deben olvidar que la grandeza y servidumbre del trabajo científico sustentado en sólidos principios espirituales, es el mejor y más grande regalo que pueden ofrecer a la humanidad. La ciencia se desarrolla esencialmente en el pensamiento puro, ausente de todo interés económico, político o sectario, lo que es muy bueno. Lo que hay que cuidar son las aplicaciones que de sus descubrimientos se puedan derivar. En este sentido es inevaluable el aporte rector de la ciencia espiritual. La evolución material está directamente relacionada con la evolución espiritual. Creer lo contrario es un suicidio.

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